Hecho por:

napoleonsolo
- 3 PuntoVoto
- 30 puntos mes
- 9780 puntos total
- Usuario activo
-
Ver perfil -
Ver posts -
Ver amigos -
Enviar mensaje
Lo lograste. Tocaste el cielo, alcanzaste la gloria y dejaste un mensaje para todos. El orgullo de tu familia, de tus amigos, de tu ciudad, de todos los que fueron testigos de tu obsesión por esta medalla en los últimos veinte años, se confundieron en esas lágrimas que llegaron desde tan lejos.
Tenés sobre tu pecho la primera medalla olímpica en la historia del ciclismo en la Argentina. La primera medalla dorada para el país en estos Juegos. Hoy todo el mundo habla de vos. En los diarios, desde temprano, las páginas de internet eran encabezadas con tu foto, y con las opiniones de los argentinos. Muchos ni sabían que existías. Otros se acordaban de la bronca que te habías agarrado hace algunos días cuando dijiste que te hubiese gustado ser el abanderado de la delegación argentina en el desfile inaugural. Todos te elogian, te felicitan.
Pero más allá del resultado, de esta página histórica que escribiste para la historia del deporte argentino, queda una lección para todos: los sueños pueden concretarse. Contaban en la radio que entrenaste en el calor y la humedad de Chaco y San Luis pensando en Pekín, que corrías más de 200 kilómetros por día preparándote para esta prueba, que en los últimos tiempos, sabiendo que estos serían tu Juegos finales, los sextos, pondrías todo en la competencia que finalmente ganaste ayer. “Se puede, vamos Argentina carajo”, se te escuchó gritar emocionado cuando bajaste del podio.
¡Vaya si se puede! A los 43 años cumpliste el sueño. Para que Yanina, tu esposa, y tus hijos, Martín, Kevin, Juan y Martina reciban la mejor lección de todas. Valió la pena el esfuerzo, las horas robadas al descanso, a la misma familia, para entrenar, para seguir mejorando, para prepararse.
Un objetivo, la preparación, y el éxito en el resultado final. ¿Y si lo aplicasemos en todo, en nuestro querido país, el mismo que ayer murmuró tu nombre en cada café, en cada oficina, en cada rincón? A partir de ahora, cada 19 de agosto debería celebrarse como el “Día Nacional del esfuerzo” o si se quiere, el “Día en que los sueños pueden convertirse en realidad”. La culpa es tuya, Juan. La gloria es tuya, Juan. La lección la diste vos. La debemos aprender todos.
por Marcelo Pasetti
fuente


