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A falta de vivienda, en París se trueca sexo por techo


Fantasías. Los propietarios aprovechan su poder para sembrar sus ratones en los contratos de alquiler.


En la capital francesa el metro cuadrado cotiza en el mercado de la carne. Frente a la carestía y los precios prohibitivos de los alquileres, y con un déficit habitacional que afecta a más de tres millones de personas, propietarios con una libido difícil ofrecen compartir su casa a cambio de servicios sexuales. La nueva modalidad, que prospera en los avisos clasificados por internet, atrae cada vez más a una juventud precarizada que se prostituye para financiar sus estudios o, simplemente, para no terminar en la calle.


“Comparto depto de inmediato con chica autoritaria. Si usted es dominadora, le gusta ser servida y tener un hombre a sus pies, la albergo en un lindo 3 ambientes, 75m², confort, distrito 15 de París. Precio: gratis.”

“Hola: pareja simpática y abierta ofrece habitación en un departamento de 80m² a chica bi sólo para relaciones de placer y respeto mutuo. Enviar foto. Precio: gratis.”

“¿Es pelirroja y busca alojamiento? Las pelirrojas son muchas veces discriminadas. Quiero hacerles justicia. Si usted es pelirroja, le ofrezco un alojamiento gratuito en un lindo depto, París, agradable, comercios cercanos, tranquilo y bien iluminado.”

Sadomasoquistas, swingers o defensores de coloradas –este último anuncio recuerda inevitablemente la aventura de Sherlock Holmes, La liga de los pelirrojos– tienen estos días algo en común: ofrecen techo a cambio de sexo en los avisos clasificados. Son cientos de ofertas, con o sin fotos del domicilio por compartir, que pululan en sitios web como Vivastreet, Missive, Kijiji o en revistas de distribución gratuita en las calles de todo el país.

Lo novedoso de estas propuestas es que no figuran en el rubro “Contactos” o “Reservados para mayores de edad”, sino en el de “Inmuebles”, especialmente en el apartado “Roomates”. Y pese a los anuncios arriba citados, sus autores no necesariamente ostentan “sexualidades distintas”: basta un rápido recorrido por los textos para comprobar que son un reflejo fiel de la sociedad francesa en su conjunto.

El fenómeno de techo por sexo, puesto de manifiesto en una reciente investigación del diario Libération, prospera en el marco de la crisis habitacional. Según la Fundación Abbé Pierre, 3.318.500 personas se encuentran hoy en Francia “sin vivienda o alojadas en muy malas condiciones”. La organización caritativa estima que un millón de habitantes carecen de hogar propio o alquilado y se ven obligados a recurrir a diversas formas de albergue provisorio más o menos confesables.

CHICAS EN PROBLEMAS. Si la solicitada “chica autoritaria” buscara alquilar en el barrio del primer aviso un monoambiente de 10 m², debería desembolsar unos 500 euros por mes, teniendo en cuenta que el salario mínimo neto es de 1.027,99 euros. Pero antes debería convencer al propietario de que sus garantías (títulos de propiedad de sus padres, copia de los recibos de sueldos de éstos), la estabilidad de su vida social, las referencias de la última persona que la alojó y a veces hasta un año del alquiler por adelantado son argumentos más sólidos que los de las cuarenta personas que esperan su turno en la escalera para seducir también al dueño del inmueble.

La falta de vivienda, la especulación inmobiliaria y la precarización laboral tienen por principales víctimas a los jóvenes. Según la asociación Jeudi Noir (Jueves Negro, por el día en que salen los avisos clasificados de alquiler), un chico de menos de 25 años paga un alquiler cuatro veces superior al de un inquilino de más de 65 años. El motivo es, por un lado, que para acceder a una vivienda “social” (subvencionada por el Estado) hay que esperar una media de diez años. Por otro lado, quienes ingresan a un departamento por primera vez se exponen a precios no regulados, en contraste con quienes gozan de alquileres que sólo pueden aumentar una vez por año y según un índice establecido por el INSEE, el INDEC francés.

Por eso, a las ofertas de techo por sexo se agrega una demanda explícita. Allí está colgado por ejemplo el anuncio de “N”: “Hola, soy una linda estudiante de administración de empresas. La amiga con quien compartía un departamento acaba de fallecer y el propietario del inmueble quiere dárselo a principios de junio a uno de sus hijos. No tengo ingresos y no sé qué hacer, espero que Ud. me pueda ayudar. Soy alta, 1m77, 68 Kg, natural de Cabo Verde pero de nacionalidad francesa. Tengo 22 años. Anuncio serio, chistosos abstenerse. Espero cualquier propuesta”.

Más explícita, también en el sitio Missive, una mujer dice buscar un departamento de 30 m². “Trabajo en una guardería y tengo un contrato de trabajo de un año renovable. Escucho propuestas para un eventual acuerdo de relación sexual u otra”, escribe.

Ni quienes ofrecen cuartos por sexo ni quienes venden su cuerpo se exponen por estos avisos a sanciones legales. La ley los considera “personas adultas que consienten” y la prostitución pasiva no está penada. Los sitios web pueden incurrir en el delito de proxenetismo, pero, como la mayoría de las páginas de internet francófonas que ofrecen servicios de escorts, están domiciliados en Suiza, donde la legislación es más permisiva. Por si las moscas, el encabezado de los avisos tiene invariablemente un cartelito que dice “rechace todo intercambio de alojamiento por servicios...”.

BUSCO INQUILINA QUE SE PASEE DESNUDA. En su investigación, las periodistas del diario Libération se hicieron pasar por chicas dispuestas a trocar sus cuerpos por metros cuadrados. Así conocieron por ejemplo a Antoine, un alto funcionario de 47 años que a cambio de una habitación espera que su nueva moradora “se pasee desnuda lo más seguido posible”, “separe las piernas cuando se siente en el sillón” o le permita espiarla mientras ella hace pis. Y si bien no impone “una frecuencia en las relaciones sexuales, tampoco quiero que me tomen por un imbécil, al principio probablemente quiera hacerlo mucho”, anticipa.

Antoine reconoce que “si tuviesen los medios para conseguir una vivienda, no vendrían a mi casa” y agrega que en los últimos años sólo echó a las chicas que “no respetaron el acuerdo”.

También está el caso de Amar, que da por teléfono una cita en una dirección falsa y conduce a sus víctimas a un sucucho sórdido. Frente a un dueño cada vez más impaciente y amenazante, las reporteras finalmente se escapan tras pretextar un examen del infame baño que da sobre el pasillo.

Laurent, de 32 años, en cambio, es tímido. Es descrito como un hombre suave, buen mozo, documentalista de profesión y cuya fantasía radica en ponerse el uniforme de mucama y servir de mesa ratona mientras lame las botas de su nueva compañera de piso.

Más clásico, Julien, de 30 años, pide “sexo normal”, mientras que Didier se presenta como padre de familia y ofrece su dos ambientes a la nueva inquilina para pasar con ella exclusivamente los fines de semana. Lamenta que el departamento todavía no esté listo porque sigue habitado, pero entretanto propone ir adelantando los trámites y empezar con el sexo.

Del otro lado se encuentran historias como la de Tania, de 35 años. Se dice encantada. Cuatro años atrás se cruzó en los Campos Elíseos con un hombre de 62 años que vive en Dubai. El señor le propuso alojamiento a cambio de “servicios sexuales”. Hoy, salvo esporádicas visitas del propietario, disfruta de un departamento de 115 m² (3.200 euros por mes al precio del mercado). “No hay que elegir a un hombre joven, porque no se va a quedar con vos, rápidamente va a tener ganas de cambiar”, aconseja.

Zara, de 23 años, tuvo menos suerte. Es una chica sureña que tuvo que abandonar el domicilio familiar. Después de proponer servicios, pensando cuidar chicos a cambio de un techo, y recibir sobre todo propuestas de sexo, aceptó. Más de una vez la terminaron echando porque no quería hacer lo que le pedían y se encontró en la calle.

–Esos tipos –dice– necesitan sentir que ejercen un poder sobre vos. Están resentidos con vos porque saben que, si no estuvieses en una situación de mierda, jamás los habrías mirado.

Fuente


Busco locataria parecida a pampita....doy muy buena garantia...


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  • Fecha: Viernes 06/06/2008 a las 21:19 hs
  • Categoria: Noticia
  • Tags: alquileres garantia pago sexo
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#1    yo sabia que tenia que comprarme un dpto en París! Eso me pasa por no hacerle caso a mi mama
 Por HabermusNegrus el Sábado 07/06/2008 a las 00:42 hs.

#2    en madrid tambien se canbia sexo por techo
 Por piratasfs el Sábado 07/06/2008 a las 13:55 hs.

#3    fuck! se dan cuenta que seguimos siendo atrasados! Aprendamos de nuestros hermanos europeos... tanto le copiamos a ellos años anteriores, porque no podemos copiar este ingenioso metodo para solucionar nuestra crisis inmobiliaria...

PD: ALQUILO CARPA CASI NUEVA, POCO USO! SOLO PARA CHICAS ESTUDIANTES
 Por HabermusNegrus el Sábado 07/06/2008 a las 20:27 hs.

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