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lachina82
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Leyenda del felino.
Cuenta la leyenda que, en el momento de la Creación, todos los animales puestos en fila, y cada uno a su turno, le pedían a Dios el atributo que más querían. El pavo real deseaba belleza; la gacela, rapidez; el león, coraje; el caballo, gracia; y así cada uno hizo su pedido. El gato, que era el último de la fila, escuchó bien todos los pedidos, y cuando llegó su turno pidió un poco de cada uno de esos atributos, sin dejar de lado ninguno.
Historia.
[color=#F78]En el Antiguo Egipto.[/color]
En el antiguo Egipto, los gatos domésticos eran considerados animales sagrados. Fueron objeto de culto debido a su habilidad para hacer disminuir la población de ratones en los campos de cereales del Nilo, de capital importancia económica. Los egipcios pretendían buscar el contento de Bastet, la diosa de la protección, de la belleza y del placer, del amor y la fertilidad. Esta diosa era representada con cuerpo de mujer y cabeza de gato.
También se creía que Ra, dios del sol, adoptaba la figura de un gato cuando descendía a la tierra. Precisamente, en la antigua Heliópolis se le representaba con rostro de gato y las pupilas de su estatua, que dominaba el templo, habían sido diseñadas de tal modo que se dilatasen o encogiesen según la posición del sol, permitiendo así la determinación de las distintas fases del día. Curiosamente, en algunas regiones de China esta faceta se ha llevado a la práctica, habiendo aprendido a utilizar a los gatos como auténticos relojes vivientes, dado que calculan la hora basándose en el tamaño de sus pupilas.
[color=#F78]La sociedad egipcia.[/color]
Los egipcios guardaban luto cuando morían sus gatos. Todos los miembros de la familia se rasuraban las cejas como señal de aflicción y dolor. Si disponían de los recursos necesarios, colocaban al gato embalsamado en un sarcófago especial y lo transportaban a la ciudad de Bubastis para ser enterrado con solemnidad.
Las leyes penales egipcias eran también curiosas. Eran tan estrictas que ni el propio Faraón podía indultar a quien matara a un gato. Esto le ocurrió al rey Tolomeo XII (padre de Cleopatra), quien no pudo indultar a un romano responsable por descuido de la muerte de un gato y que terminó muriendo por linchamiento. Matar a un gato, aunque fuese por descuido, estaba más castigado que matar a un hombre, y siempre traía como consecuencia la condena a muerte. De la misma manera, las leyes egipcias obligaban a sus ciudadanos a volver a traer los gatos que se encontraran más allá de sus fronteras.
Era tal el nivel de mentalización de que había que proteger a toda costa la vida del gato que hasta, en caso de incendio, el gato de la casa era puesto a salvo en primer lugar.
Desde el mismo nacimiento de un niño, éste era consagrado a un gato y debían portar durante toda la vida un medallón con la efigie del animal.
Los gatos eran también un deporte para los egipcios; atados a correas cazaban pájaros para la mesa familiar: el amo lanzaba un boomerang que derribaba los pájaros para que el gato los recogiera y entregara al amo. Debido a su utilidad económica, y a que se creía que concedían muchos hijos, los gatos eran tan reverenciados que a veces se momificaban para enterrarlos con sus amos o en tumbas diseñadas para tal efecto.
Este respeto que sentían los egipcios hacia los gatos fue también conocido por sus enemigos. Así, el rey persa Cambises II tomó la ciudad de Pelusa gracias a que escudó a su ejército con una inumerable cantidad de gatos, hecho que provocó la rendición de las fuerzas egipcias.
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Festividades religiosas[/color]
A Bastet, símbolo del amor y de la fertilidad, se la veneraba en Bubastis y en Saqqara, en donde le levantaron un templo llamado Bubasteion. A ella eran ofrecidos los gatos sagrados. También era considerada por los egipcios como la diosa lunar, que representaba el calor que fecunda.
Los gatos que iban a ser sacrificados en honor de Bastet, eran exhibidos en una cesta para recibir el homenaje de la población, para ser luego sus cuerpos embalsamados y momificados. Finalmente, eran enterrados en los primeros cementerios gatunos existentes en Beni Hassan, Saqqara y Bubastis.
En 1890, en Beni Asan, los arqueólogos descubrieron un antiguo cementerio de gatos en el que se llegaron a contar 300.000 momias de gatos embalsamados. Todos estaban envueltos en vendas funerarias y colocados cada uno en un pequeño ataúd que reproducía la forma del animal.
Las gatas de la diosa Bastet eran consideradas por los egipcios como el ideal de la belleza. Por éso, el rasgado de los ojos que usaban las egipcias era una imitación de los almendrados ojos de la diosa.
[color=#F78]Griegos y fenicios[/color]
Pese a que las leyes egipcias prohibían sacar del país los gatos sagrados, los marinos fenicios se los llevaban de contrabando. Los gatos eran tan apreciados en tiempos de los griegos que se vendían igual que otros tesoros de Oriente. Así, difundieron por el Mediterráneo no solo el comercio y la cultura, sino también a los gatos. Consiguieron que en aquella época se difundieran los gatos por toda la costa mediterránea.
Con relación a los orígenes del gato, cuenta la tradición de los antiguos griegos que procede de Artemisa, la diosa de la caza. Por lo visto, dio vida al gato para poner en ridículo a su hermano Apolo, ya que éste previamente había creado al león para asustarla.
[color=#F78]Romanos[/color]
Hacia el año 2500 AC, los romanos importaron el Felis lybica del antiguo Egipto, cruzándose en Europa con el gato montés europeo (Felis silvestris). Los romanos sacaron gatos ilegales, dado que estaba prohibida la exportación de los gatos sagrados en Egipto. Así, las legiones romanas cogían gatos egipcios como los más preciados trofeos de guerra en su conquista del Nilo.
El gato fue difundido en Europa sobre todo por los romanos. Lo consideraban símbolo de victoria y tenían por costumbre llevarlo junto a sus legiones, por lo que consiguieron introducirlo rápidamente en todos los rincones de su imperio. Así, el gato llegó a Britannia, en donde el gato doméstico era un auténtico desconocido pese a que abundaban los gatos monteses.
El avance del Imperio Romano por tierras de bárbaros fue la difusión del culto al gato, refinado y urbano, entre los simples y atrasados campesinos que hasta entonces solo conocían al perro como animal de compañía.
Los romanos apreciaban tanto el espíritu de independencia del felino que hasta la diosa Libertas era representada junto a un gato, símbolo de la más absoluta libertad.
La utilidad del gato fue ampliamente reconocida por los romanos, al igual que había sido exaltado por los egipcios. Así, en el s.I DC se dictaron en Roma leyes para su protección. Posteriormente, ya en el s. X, el príncipe Howel publicaría unas normas jurídicas que reconocían la importancia de los gatos en el Reino Unido, en donde se fijaba el valor de los gatos y se establecía que quien matara a un gato debía indemnizar al propietario del animal con una cantidad de trigo equivalente en altura a la longitud del felino, desde el hocico hasta la punta de la cola, pretendiéndose compensar de esta manera al propietario del gato por las pérdidas de trigo que le ocasionarían los topos al faltar el gato.
[color=#F78]La Edad Media[/color]
Cuando cayó el esplendor del Imperio Romano, llegó la Edad Media en donde los gatos pasaron a ser odiados y temidos, perseguidos por tratarse de instrumentos del demonio y compañeros favoritos de las brujas. Debido a sus hábitos nocturnos creían que tenían trato con el diablo. Esta asociación del gato con la brujería fue culpable de muchos actos de crueldad hacia el gato a través de los siglos medievales.
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Justificación de esta persecución[/color]
Señal de satanismo era que los gatos no obedecieran al hombre que había sido creado a imagen y semejanza de Dios, implicando esta actitud que fueran siervos e instrumentos del demonio. También eran una señal sus maléficos ojos brillaban en la oscuridad, dado que ésto tenía que ser obra del diablo. Además, de noche abandonaban sus casas en las ciudades y salían a los bosques, por lo que debían ser hijos de la oscuridad y de un mundo tenebroso.
Por si fuera poco, en los cementerios había gatos, por lo que deducían que el espíritu de los muertos se había apoderado de ellos. La imaginación del hombre llegó a justificar los fenómenos atmosféricos culpando a los gatos dado que sus carreras precedían a tormentas y a tempestades, motivo por el que corrían alocados al ser ellos mismos quienes desencadenaban los elementos contra el hombre por obra del diablo.
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Enemigos de la cristiandad[/color]
Los gatos fueron víctimas de una terrible persecución originada por la ignorancia y por absurdas supersticiones que relacionaban al gato con determinados ritos diabólicos. Se quemaban en las hogueras a los heterodoxos de la religión y a los brujos. Pero también se quemaban a los gatos, máxime si se trataban de gatos negros.
Desde el s. XII se empezó a relacionar a los gatos con el paganismo y la brujería. Existía una creencia muy difundida que afirmaba que los brujos y, sobre todo, las brujas podían convertirse en gatos, y viceversa.
[color=#F78]Persecución y matanzas[/color]
Dado que los gatos eran seres diabólicos, había que matarlos, ya que a los 9 años se convertirían en brujos poderosos. La ignorancia llegó a justificar que cuando los gatos eran arrojados desde lo alto de las torres de las iglesias y no se mataban porque caían de pie, lo era en realidad porque eran salvados por el diablo.
Había recompensas económicas por la entrega de gatos muertos para ser quemados en hogueras. En algunas ciudades existía un día especial dedicado al rito. Así, en Inglaterra, Francia y Alemania, en el día de Todos los Santos, se iniciaban las fiestas populares con la quema de cajas y sacos llenos de gatos vivos. En Escocia, los gatos eran empalados y asados vivos durante dos días, en una ceremonia llamada "La cena del diablo". En París, durante la noche de San Juan, se quemaban gatos vivos en presencia del Rey, hasta que Luis XIV prohibió estas hogueras. En las ferias de los pueblos se incluía el tiro al gato como entretenimiento (metían al gato en un canasto y había que atravesarlo disparándole flechas).
[color=#F78]Fin de la persecución[/color]
Como consecuencia de aquella persecución a la que eran sometidos los gatos en esta época, las ratas y ratones invadieron las ciudades, produciendo gravísimos daños en los alimentos. A mediados del s. XIV, una plaga originada por ratas, conocida como la Peste Negra, atacó a las ciudades europeas. Las pulgas de las ratas comenzaron a transmitir la peste, que llegó a exterminar a la tercera parte de la población de la época.
La gente comenzó a darse cuenta de que en donde vivía un gato no había ni ratas ni peste. Entonces, fue reconocida su valía como depredadores. De esta manera, los gatos se salvaron a sí mismos.
[color=#F78]El Renacimiento[/color]
Imagen del Duque de Whittington con su gatoLa Italia del Renacimiento fue una época dorada para el gato puesto que casi todo el mundo tenía uno, desde miembros de las casas reales hasta campesinos. Esta costumbre se extendió por el Cercano Oriente, siendo considerados los gatos como portadores de buenos presagios en China o en Tailandia en donde hoy en día siguen siendo adorados, mientras que en la India fue elevado a la categoría de dios, teniendo un importante papel en ceremonias religiosas y ocultas, llegando hasta el punto los monjes budistas de criar gatos sagrados. En América del Sur los incas rendían culto a los gatos sagrados, que son representados en las obras de arte precolombino de Perú.
[color=#F78]En la actualidad[/color]
Ha sido enorme el cambio habido en la actitud que tomaban los seres humanos ante la figura del gato, desde la Edad Media hasta nuestros tiempos. A pesar de algunas reticencias mostradas por Napoleón porque le aterrorizaban los gatos, lo cierto es que hizo campaña en favor de ellos con la única intención de acabar con las plagas de las ratas. Pero a partir de ese momento y, sobre todo en el s. XIX, fue cuando los europeos comenzaron a darse cuenta de la utilidad del gato. Desde entonces, son utilizados cada vez más, sobre todo en las ciudades, aunque como animal de compañía.
La tragedia felina en la actualidad la encontramos en Corea, en donde el gato es la base en su cocina tradicional. En Corea del Sur, los gatos son criados en granjas para su consumo, dentro de repletas y mugrientas jaulas. Son violentamente golpeados antes de ser degollados para elevar el flujo de adrenalina que es reclamado para incrementar el sabor de la carne y, supuestamente, aumentar la virilidad de los hombres que los comen. También, son hervidos vivos en ollas a presión para extraerles su jugo para el uso de tónicos.
No obstante, no todo es crueldad hacia el gato en Asia. Los gatos siguen siendo adorados en Tailandia o China. En Japón, el palacio de Kioto abrió sus puertas en honor de una gata blanca que acababa de parir cinco preciosos gatitos de igual pelaje.
[color=#F78]Estado de bienestar y consumismo[/color]
Hoy en día el gasto en mascotas no parece tener límites. En el año 2003, los propietarios británicos de mascotas gastaron 20.000 millones de dólares sólo en gatos y perros. Aunque la mayor parte de este dinero se destinó a alimento, 3.200 millones de dólares se destinaron a fiestas y regalos. Estas cifras están subiendo, a pesar de la bajada en el número de propietarios de mascotas.
[color=#F78]Los gastos sanitarios[/color]
Y sumas cada vez más grandes se están destinando a los costes de cuidados sanitarios de las mascotas. En Australia, florece el Animal Referral Hospital en Sydney. Comenzó en el año 1999 con 10 miembros como personal y ahora tiene 90. Tratan una gran cantidad de casos terminales, realizando trasplantes de cadera, cirugía espinal, fracturas difíciles o cirugía de cáncer. Actualmente, pueden hacer escáneres MRI y CAT en animales, pudiendo también proporcionar terapia de radiología.
[color=#F78]Necesidades espirituales[/color]
También se están cuidando las necesidades espirituales. En la Iglesia Episcopaliana de St. Francis, en Stamford, Connecticut, las mascotas pueden ahora recibir la Sagrada Comunión así como una bendición especial. Dado que cada vez es más difícil llenar los bancos, algunos clérigos están creando servicios espirituales de amistad con las mascotas. En algunos casos esto incluye incluso el hacer llamadas a casa por los animales enfermos o acompañar a los propietarios de mascotas al veterinario cuando tienen que aplicar la eutanasia a una mascota, sin mencionar el oficiar funerales por las mascotas.
[color=#F78]Legislación y protección[/color]
Cada vez son más los lugares en donde, en mayor o menor medida, se recoge legislación o normativas que tiendan a proteger a las mascotas. En España, por ejemplo, contamos con leyes estatales, autonómicas y ordenanzas municipales. Pero, en Alemania han ido más allá, recogiéndose los derechos de los animales en su Constitución.
Nadie quiere negar a la gente el disfrute de tener mascotas. Pero hay quienes piensan que las cosas han ido un poco lejos. A miembros de una familia en España, por ejemplo, se les declaró culpables de abandonar en el año 2002 a su abuela de 86 años siendo multados con 240 euros, una décima parte de la pena por abandono ilegal de una mascota.
Este post va dedicado a aquellos que le gusta estas hermosa criaturas tanto como a mi, espero que les guste.
fuentehttp://www.maullidosyronroneos.com/influencias/historia/


